LA HERENCIA DEL MANÍ: EL FRUTO DE LA SEQUÍA

En los años 80 se presentó una de las sequías más duras en el norte nariñense. Así el maní se convirtió en la salvación para quienes lo perdieron todo.


En 1980, Taminango, municipio ubicado en el norte del departamento de Nariño, sufrió una época de sequía que se extendió durante seis largos años. Este fenómeno natural trajo consigo una grave crisis económica, mendicidad, desarticulación familiar, enfermedades, desnutrición y extrema pobreza. Muchos de sus habitantes, especialmente quienes vivían a orillas del sector panamericano, tuvieron que desplazarse a otros lugares de Colombia para buscar mejores condiciones de vida.


En 1988, Taminango –también llamado ‘El Imperio del Sol’– vio de nuevo las nubes cargadas de agua y cómo estas bañaban las montañas, las calles y los campos. Los agricultores de la zona retomaron sus actividades económicas basadas principalmente en el maní y su reproducción significó el renacer económico de esta población. Conozca a través de este proyecto comunicativo el contexto de Taminango, lo que ocurrió durante la triste sequía y el renacer de la economía local –desde la producción y hasta la comercialización del maní–; el fruto de la sequía.

MURO DIGITAL: LA HERENCIA DEL MANÍ EL FRUTO DE LA SEQUÍA

Colectivo radial del municipio de Taminango.