PUERTO SANTANDER, HISTORIAS AL BORDE DE LA FRONTERA

Esta serie recuerda como el comercio del Bolívar produce en este municipio de frontera bonanzas, prosperidad pasajera e incertidumbre continua. Son historias en las que se intercambia el pasado y se valora la memoria.


El municipio de Puerto Santander es rico en gente amable, trabajadora pero, sobre todo, en personas que no le tienen miedo a las dificultades. Cada día, vemos una nueva oportunidad y eso era lo que queríamos plasmar en este proyecto de contenido cultural; podemos ser el municipio más chico del departamento, pero también somos el más grande en empeño y en ganas de seguir adelante. Juzguen ustedes: después de infortunios, golpes de suerte y bendiciones, los habitantes seguimos en pie, firmes y con ganas de crecer y progresar.

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DON VICTORIANO RONDÓN

En la historia de Puerto Santander nunca se había pensado en hacer un reconocimiento a personajes significativos y menos a los sucesos que marcaron la historia del municipio. Por eso, vimos la oportunidad de destacar los aportes hechos por el señor Victoriano Rondón, hombre de tierras extranjeras que vio en nuestro pueblo su hogar. Él siempre estuvo atento a lo que pasaba a su alrededor para plasmarlo con su creatividad en coplas, escritos e incluso en canciones que él mismo le mostraba a la comunidad con su tiple.


FEBRERO NEGRO

Este programa narra los estragos que le dejó al municipio de Puerto Santander la caída del bolívar en 1983. Este hecho les quitó el aliento a decenas de porteños que luchaban a diario por conseguir el sustento en esta tierra de frontera. Los habitantes del corregimiento de Puerto Santander, en ese entonces, aferrados a la moneda venezolana, no asimilaban la idea de perder lo que con tanto esmero lograron conseguir. Personas enfermas, deudas y desánimo fueron los resultados de aquel febrero negro de 1983.


TIEMPOS DIFÍCILES

Este programa de la serie describe las bonanzas, las caídas y el resurgimientos de Puerto Santander en materia económica. Al final, este producto plantea que la educación es la única apuesta real y sostenible para sacar adelante al municipio. Como de toda caída hay que levantarse, Puerto Santander aprendió la lección y aunque su principal fuente de ingresos ha sido el comercio, desde 1997 sus habitantes han buscado nuevas alternativas para el progreso del municipio. Por eso, en ese entonces, un grupo de empresarios capacitaron a personal en la sastrería y la confección de jeans; de esta forma, ellos lograron generar empleo y abundancia en Puerto Santander. Sin embargo, esta empresa fue pasajera y el pueblo quedó otra vez a la deriva del sube y baja del bolívar.


Años más tarde, llegaron las divisas o los giros. Por un tiempo hubo ganancias para unos pocos, pero la dependencia de los caprichos de la moneda venezolana persistían. En la parte final de la serie se relata cómo la administración pasada le apostó a la capacitación profesional de los jóvenes que, muy seguramente, aportarán al cambio y a la mejora de la comunidad.